La acrilamida es un compuesto orgánico (amida) que se produce naturalmente durante la etapa de cocción (120 – 150 °C), en los alimentos ricos en almidón como papas o cereales.
Los azúcares reductores, sobre todo glucosa y fructosa, reaccionan con la asparagina, presentes de forma natural en los alimentos, produciendo reacciones de Maillard, que oscurecen el alimento y modifican el sabor haciéndolos más sabrosos.
En junio 2015, la EFSA publicó su primera evaluación completa del riesgo de acrilamida en alimentos. Se conoce que la acrilamida se metaboliza a glicidamida y ambos compuestos producen reacciones adversas en el sistema nervioso en animales. La evidencia de estudios en humanos de que la exposición dietética a la acrilamida causa cáncer es actualmente limitada e inconclusa, no obstante, consideran que la acrilamida en alimentos aumenta potencialmente el riesgo de desarrollar cáncer para los consumidores. En mayo de 2013, esta sustancia ha sido clasificada como “probable carcinógeno humano” (Grupo 2A) por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer.
Dado que la acrilamida está presente en alimentos cotidianos, el problema de salud aplica a todos los consumidores, siendo los niños los más expuestos. Los grupos de alimentos que contribuyen a la exposición de acrilamida son los productos de papa frita, café, galletas, pan y tortas.
El 20 de noviembre de 2017, el Reglamento (UE) 2017/2158 de la Comisión establece las medidas de mitigación y niveles de referencia para la reducción de acrilamida en alimentos. Los valores de referencia se encuentran disponibles en el siguiente enlace: http://data.europa.eu/eli/reg/2017/2158/oj.
CIATI ofrece este análisis utilizando la metodología LC MSMS cumpliendo con los valores de referencia establecidos por la UE.